sábado , 27 febrero 2021
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Inseguridad y robos en Argoños

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Argoños, con pocos habitantes, viviendas diseminadas y algunos caminos apenas iluminados se presta a ser presa de la inseguridad y los robos.

En los primeros meses de 2015 los ladrones volvieron a hacer mella en Argoños entrando en varios locales y viviendas. Aunque el ejemplo más claro y permanente en el tiempo ha sido la estructura de pisos que se encuentra junto a las viviendas de protección oficial del Barrio La Pereda. Comenzó a construirse hace unos cuatro años, pero ha sido estos dos últimos cuando el estado de abandono ha dado lugar a una incesante inseguridad y robos continuados.

Según parece, el constructor abandonó el proyecto y la obra se paralizó. La estructura, que se encontraba vallada, se mantuvo un tiempo sin ese tráfico de gente que poco a poco se fue generando a medida que se corría la voz de que la obra permanecía abandonada y sin vigilancia. Primero fue un hueco en la valla, más tarde la caseta de obra… hasta que poco a poco se fueron llevando la valla a trozos e incluso la puerta metálica sujetada al suelo por vigas de hierro. No quedan ni las vigas. Puntales, varillas de hierro, maderas… todo ha ido desapareciendo poco a poco, incluso a la luz del día. Los vecinos han visto como, desde jóvenes del pueblo hasta personas de avanzada edad, han arramplado con todo lo que podían llevarse. Algunos aparcaban el coche al lado de la estructura y lo cargaban tranquilamente a cualquier hora del día. Basta recordar el titular de El Diario Montañés «Viviendas sociales sin entregar… y ya saqueadas» para darse cuenta que llevamos cinco años soportando esta situación.

La inseguridad es otro riesgo con el que se convive. La estructura, ya libre de vallado, es invadida frecuentemente, sobre todo por jóvenes y niños que suben hasta las últimas plantas del edificio. En una ocasión, no hace mucho, una niña se cayó cuando caminaba por la estructura de cuatro plantas, la cual permanece sin ningún tipo de barandilla o soporte que impida precipitarse al vacío. Suerte que no estaba cerca del borde y solo sufrió heridas superficiales.

Robos e inseguridad se unieron respecto a la grúa de unos veinte metros que hubo, hasta hace pocos meses, entre la estructura y uno de los bloques de viviendas de protección oficial. El estado de abandono, unido a los temporales de viento que se fueron produciendo a lo largo de estos años, hicieron de la grúa un riesgo latente, sobre todo en invierno. Evidentemente, las revisiones obligatorias que deben pasar este tipo de grúas no se realizaban. Los vecinos solicitaron en varias ocasiones su retirada al Ayuntamiento, la cual se produjo semanas después de la última solicitud, esta vez por escrito. La grúa en el suelo fue como un caramelo en la puerta de un colegio y un punto de atracción para los que comercian con la chatarra. Unos intentaron durante varios días desmontar partes de la grúa probando con diferentes herramientas. Otros no corrieron tanta suerte. Algún vecino, ya cansado, alertó a la Guardia Civil, quien se personó en varias ocasiones para dar el ato a los que manipulaban la grúa.

¿Queda algo más que robar?

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